Compartenos

jueves, 3 de mayo de 2018

El poder de los pensamientos sobre tus conductas

El poder de los pensamientos sobre tus conductas

Todo pensamiento provoca un sentimiento y una actitud que mueve nuestras conductas, su influencia construye caminos. ¿Lo habías pensado?
Las acciones de esos tres verbos están íntimamente relacionadas y se repercuten mútuamente. Quiere decir que nuestros pensamientos influyen directamente en nuestros sentimientos y éstos condicionan nuestras acciones, o sea, nuestras conductas.
Dicho de otra forma, pensar es la creencia o pensamiento que genera la actitud o predisposición con la que afrontamos las cosas; sentir es la emoción agradable o desagradable que impulsa en nosotros unas conductas u otras; y hacer es la conducta que elegimos.

El proceso emocional

La neurociencia ha establecido que lo primero que experimentamos ante un estímulo concreto es una emoción básica, y que a medida que racionalizamos esa emoción buscando más datos e información almacenada en nuestro cerebro, construimos el sentimiento. Esto lo expresa bien una fórmula útil pero poco matemática: emoción más sentimiento es igual a sentimiento.

Esta fórmula nos brinda, entre otras muchísimas cosas, una preciada brújula para estar alertas ante los pensamientos con los que construimos nuestros sentimientos, porque esos sentimientos van a definir la actitud con la que afrontamos todas y cada una de las situaciones de la vida.

Pensamiento y actitud

Así que todo pensamiento provoca un sentimiento y una actitud que mueve nuestras conductas. Podemos identificar esta secuencia lógica en nuestro día a día. Por ejemplo: si pensamos que no hay suficiente empleo para todos, un sentimiento que seguramente me va a provocar es miedo a que los demás estén más preparados que yo, y por tanto me limite a inscribirme en las ofertas de trabajo que se ajustan cien por cien a mi perfil. Otro ejemplo: si pensamos que es muy difícil montar tu propia empresa, posiblemente el sentimiento que te genere sea miedo y algo de frustración o pereza, impulsando actitudes poco resolutivas de cara a emprender.
Parece lógico que modificar actitudes se base en modificar pensamientos. Eso es lo más rápido. Aunque también ocurre que cambiando conductas terminemos cambiando determinados pensamientos. Es algo más lento y seguramente con un coste emocional más alto.
Pensadlo. Se me viene a la cabeza el ejemplo de una persona con miedo a hablar en público. Habría dos caminos para afrontar ese cambio cuando lo necesite: uno trabajar en las ideas que se le vienen a la cabeza cuando va a hablar en público y terminan bloqueándola, para cambiar esos pensamientos. La otra es simplemente hablar en público cuantas más veces mejor. Esto también terminará cambiando esas ideas que la bloqueaban, aunque lo pasará bastante mal al principio.
Yo personalmente creo que depende de cada persona, y que casi siempre resulta interesante empezar a trabajar en paralelo ambos caminos.

Evitar los pensamientos que no nos apoyan

Es una obviedad importante de recordar que una de las aplicaciones más importantes de identificar los pensamientos que condicionan nuestras conductas es apartar o evitar los que no nos apoyan. Y digo que es importante de recordar por muy obvio que parezca porque se nos olvida muy a menudo.
De hecho, los pensamientos se automatizan, se convierten en hábitos y saltan como resortes sin que podamos controlarlos, a no ser que tomemos conciencia de ellos.
Y además de los pensamientos propios, están los colectivos, que son casi tan potentes condicionando nuestras conductas como los primeros: los lunes son horribles, ya se acabó lo bueno con el verano, sin dinero no puedes hacer nada, la cosa está muy mala… ¿Te suenan?
Lo malo de todo esto es que no hay actitudes neutras: o son positivas o son negativas. De hecho, en cuestión de pensamientos, o estás a favor o estás en contra, y eso provoca en ti emociones agradables o desagradables que condicionan tus conductas bien o mal. Así que todos los pensamientos te afectan, ¿te has parado a mirar cuáles son?

Ejercicio de autoconocimiento

Te propongo un ejercicio muy simple y práctico para identificar los pensamientos que no te apoyan o incluso que te limitan. Coge papel y lápiz, y durante una semana o dos, dedícate a identificar cada noche al terminar el día situaciones de ese día en las que no te sentiste bien con lo que hiciste. Déjate llevar e identifica al menos una o dos situaciones cada día apuntando de cada una de ellas: qué pensaste, qué sentiste, qué hiciste. Por separado, y en ese orden.
Seguro que a la vuelta de dos semanas, simplemente con mirar tu lista, lograrás conclusiones propias muy edificantes. ¡Suerte!
http://almanatura.com/2016/12/poder-los-pensamientos-sobre-tus-conductas/

lunes, 16 de abril de 2018

7 BUENAS RAZONES PARA IR AL PSICÓLOGO

7 BUENAS RAZONES PARA IR AL PSICÓLOGO



¿Cuáles son las razones por la que debo ir al psicólogo?
La decisión de pedir ayuda no siempre es fácil, sobre todo porque a veces pensamos que significa reconocer un fracaso o la debilidad.
Pedirle ayuda a un psicólogo es aún más complicado porque se le suman los estereotipos que existen sobre la salud mental. Sin embargo, lo cierto es que pedir ayuda es un acto de coraje y madurez.
Aún así, normalmente la decisión de acudir al psicólogo es un proceso en el cual la persona va tomando conciencia de su estado y su malestar, se da cuenta de que el paso del tiempo no es el bálsamo que esperaba y comprende que necesita apoyo para lidiar con esa situación.  
De la misma manera en que no tiene sentido soportar un dolor de muelas, tampoco tiene sentido aguantar el dolor emocional.
Es importante que comprendas que no siempre tienes que enfrentar todo tú solo.
En muchos casos, el paso del tiempo no es bálsamo suficiente y no sirve para curar la herida sino tan solo para añadir capas de resentimiento, odio y frustración.
De hecho, considera que las emociones reprimidas, antes o después salen a la luz. Los sentimientos y los traumas que no se expresan, terminan acumulándose en el inconsciente y, cuando se conjugan ciertas condiciones, explotan.
En otros casos se traducen día tras día en patrones de pensamientos y comportamientos negativos que constituyen un obstáculo para tu felicidad y dañan tus relaciones interpersonales.
¿Sientes que tus emociones te dominan? ¿Tienes un problema que no sabes cómo resolver. Puedo ayudarte.

El psicólogo no resuelve los problemas, te ayuda a encontrar la solución

7 Buenas razones para ir al psicólogo

Aunque hay muchas más razones para ir al psicólogo o que pueden llevarte a solicitar la ayuda de un profesional, vamos a ver 7 de ellas.
  1. Tener un espacio solo para ti.

    Muchas personas anteponen las necesidades de los demás a las suyas, ya sea porque se trata de sus hijos, los padres o la pareja.
    Sin embargo, relegarse siempre a un segundo plano pasa una gran factura desde el punto de vista emocional que puede generar sentimientos de soledad y vacío, a pesar de que estés rodeado de gente.
    Acudir al psicólogo es una manera para cuidarte y dedicarte atención, es como ir a un spa o darse un masaje, es un mensaje que te envías a través del cual te dices que te preocupas por ti y que eres importante.
    En la consulta tendrás tiempo solo para ti, para hablar de tus problemas, preocupaciones y/o sueños. 
  2. Comprender realmente qué te sucede.

    A veces las emociones toman el mando y nos impiden pensar con claridad, nos bloquean o nos impulsan a tomar decisiones que en otros momentos no habríamos siquiera considerado. En esos momentos podemos sentirnos confundidos, perdemos la brújula.
    Un psicólogo puede ayudarte a encontrar el camino y buscar explicaciones a lo que te pasa.
    De hecho, muchas personas se sienten aliviadas automáticamente cuando encuentran una explicación a los síntomas que han venido experimentando, es como si todo cobrará sentido y les resulta más fácil aceptarlo.
    Hablar de tus preocupaciones te ayuda concienciar muchos detalles que habías pasado por alto. 
    Hablar clarifica tu mente, te hace dueño de tus sentimientos, te alivia y te permite tomar mejores decisiones.
    En definitiva no saber qué es lo que te sucede es una buena razón para ir al psicólogo.
  3. Ser escuchado sin que te juzguen.

    El psicólogo te escuchará sin realizar juicios de valor, sin aplicar estereotipos ni etiquetas.
    Una sesión de terapia es un espacio en el que puedes hablar de todo sin temor a ser juzgado o criticado.
    De hecho, aunque no somos plenamente conscientes de ello, de vez en cuando necesitamos una dosis de aceptación incondicional que nos permita reequilibrar nuestra autoestima.
    El psicólogo no solo escuchará tus problemas sino que le prestará atención a tu lenguaje extraverbal y a tus emociones, no te examinará para evaluarte en términos de “bueno o malo” sino que intentará comprenderte y explicarte qué es lo que te está pasando para poder ayudarte. 
  4. Obtener un punto de vista más global y objetivo.

    El psicólogo no va a opinar sobre tus valores o experiencias catalogándolas como “justas o erróneas”, tan solo te brindará un punto de vista profesional sobre lo que está sucediendo.
    Te ayudará a buscar una explicación, para que comprendas qué te sucede y puedas encontrar la mejor solución para ti.
    Como este profesional no está involucrado emocionalmente en la situación, podrá brindarte una perspectiva más amplia y objetiva sobre el problema. De esta forma, podrás tomar conciencia de los factores que te impiden avanzar y te hacen sentir mal y modificarlos. 
  5. Conocerte mejor y comprender a las personas.

    La psicoterapia no solo te permitirá conocerte mejor sino que también te ayudará a comprender mejor a las otras personas.
    A medida que profundizas en tus sentimientos, puedes ser más empático con los demás y entender los motivos de sus comportamientos.
    De hecho, cuando tenemos pensamientos negativos y no los procesamos, estos se convierten en una madeja de suposiciones que nos impide ver el mundo tal cual es.
    Cuando logras apartar esas expectativas ilusorias y creencias irreales, no solo te conoces mejor sino que puedes comprender con mayor facilidad las intenciones y motivos de los demás. 
  6. Aprender a gestionar tus emociones, pensamientos y comportamientos.

    La Psicología es una ciencia basada en años de experimentación y estudios científicos, con un arsenal de técnicas destinadas a aliviar determinados síntomas o ayudarte a conseguir tus metas.
    Un psicólogo te ayudará a identificar y cambiar los pensamientos disfuncionales que te hacen sentir mal, te enseñará a gestionar mejor tus emociones y a eliminar los hábitos negativos, poniendo en su lugar hábitos más saludables.

    Vale aclarar que el psicólogo no tiene una varita mágica para resolver todos tus problemas, pero te brindará técnicas y estrategias que puedes poner en práctica para que tú mismo puedas solucionar esos conflictos.
     razones para ir al psicólogo
  7. Desarrollar habilidades de solución de conflictos.

    Los conflictos forman parte de la vida cotidiana, así como los problemas.
    Por eso, los psicofármacos no son una solución definitiva sino tan solo un parche en una herida que continuará sangrando.
    Al contrario, la psicoterapia te ofrece herramientas útiles que no solo te permitirán resolver los problemas actuales sino también los que puedan aparecer en el futuro.
    La psicoterapia está orientada a desarrollar habilidades que te permita lidiar con el día a día, reconociendo en primer lugar tus emociones y creencias erróneas y, en segundo lugar, reflexionando sobre ellas y cambiándolas.
    Y es que la Psicología no solo tiene un carácter curativo sino también preventivo.
  8. De hecho, no solo se acude al psicólogo cuando te sientes mal y sientes que la situación te desborda.
También es una buena razón para ir al psicólogo cuando deseas tomar una decisión importante en tu vida, para profundizar en tus necesidades y tener una visión más clara de la vida que deseas.
La Psicología también puede ayudarte a darle un vuelco a tu vida, a conseguir tus metas, a mejorar tus relaciones de pareja o simplemente a tener mayor autoestima y confianza en ti mismo.
http://psicorumbo.com/7-buenas-razones-para-ir-al-psicologo/

miércoles, 11 de abril de 2018

¿Cómo dejar de sentir rencor? 5 consejos útiles

¿Cómo dejar de sentir rencor? 5 consejos útiles






Experimentar resentimiento por algo que ocurrió hace tiempo puede ser una trampa muy dañina.


Sentir rencor puede resultar una experiencia aparentemente estimulante, ya que para algunas personas es algo que le añade sentido a la vida. El hecho de sentirse ninguneado, engañado o ultrajado por alguien hace, por ejemplo, que se tenga un motivo para canalizar los esfuerzos en mostrarle a esa persona que “no ha podido con nosotros”, que a pesar de lo ocurrido se ha seguido hacia adelante como si nada. Por eso, quienes se sienten así a veces no se dan cuenta de que tienen un problema.
Lo cierto es que dejar de sentir rencor es una opción mucho mejor que continuar en ese estado mental, tal y como veremos. Basar una parte significativa de la vida en eso, no tiene sentido.

¿Cómo dejar de sentir rencor y pasar página?

Antes de comprender por qué son útiles los consejos sobre cómo dejar de sentir rencor, es importante entender más bien por qué es importante dejar atrás esa tendencia a evocar constantemente las experiencias pasadas por las que nos sentimos resentidos.
En primer lugar, aunque el hecho de guardarle rencor a alguien puede aportar una cierta motivación en algunos contextos, también hay que considerar que a la vez que se experimenta esa sensación, aparece también un malestar que surge del hecho de pensar a menudo en algo malo que nos ocurrió en el pasado. Esto es ya de por sí doloroso psicológicamente, y además puede contribuir a que adoptemos una perspectiva sobre nosotros y sobre la vida demasiado pesimista como para ajustarse a la realidad.
En segundo lugar, la motivación que puede aportar no tiene por qué ser lo suficientemente potente como para compensar los daños a la autoestima que suelen producirse cuando se rememoran esos agravios pasados. Pero además, si finalmente nos lleva a cumplir un objetivo, la sensación no suele ser la de triunfo, ya que al fin y al cabo solo se basa en imaginarnos que en un sentido simbólico hemos superado a quien nos hirió, algo que no tiene por qué significar mucho en términos más racionales; esa persona solo era especial por lo mal que nos hizo sentir, pero una vez se desmitifica su figura, ¿qué queda?
A continuación repasaremos varios consejos acerca de cómo dejar de sentir rencor. Ten en cuenta que para que funcionen hay que aplicarlos a los hábitos del día a día, no limitarse a pensar en ellos.

1. Toma una perspectiva distante

Prácticamente cualquier experiencia vital puede ser vista desde una perspectiva más subjetiva, por un lado, o más distante, calmada y racional. Por supuesto, no es posible pasarse toda la vida experimentando las cosas a vista de pájaro, como si todo le ocurriese a otra persona. Pero en ocasiones, optar por esto en momentos puntuales resulta muy útil para regular las emociones.

2. Si es posible, entra en contacto con esa persona

Muchas veces, todo se arregla con diálogo. Incluso si el motivo por el que sentimos rencor parte de una acción intencionalmente hostil hacia nosotros, es muy posible que en el momento presente, la persona que nos dañó se arrepienta.
Así pues, merece la pena crear la oportunidad para que el resentimiento se vaya por sí solo al no tener nada a lo que aferrarse, si se produce una reconciliación o una disculpa honesta.

3. Redirige las frustraciones

Hay quien no siente rencor por una persona en concreto, sino por un colectivo abstracto, o incluso por la sociedad en general. Por eso, en estos casos es necesario reflexionar sobre cuáles son los verdaderos motivos por los que ese sentimiento está ahí y asegurarse de que no se está atribuyendo el propio malestar a algo que no existe más que en nuestra imaginación.

4. Gestiona bien tu atención

No se trata de distraerse, sino de tomar consciencia de que si estuviésemos constantemente pensando en todo lo malo que ocurre, no saldríamos nunca de la cama, pero eso no haría que tuviésemos una comprensión profunda sobre lo que es el mundo. Contamos con un tiempo y con unos recursos limitados, así que hay que saber reconocer la existencia tanto de lo bueno como de lo malo.
A veces, este pesimismo vital es mantenido porque se cree que aunque no nos hace sentir bien, al menos da una visión real de lo que ocurre. Darse cuenta de que esto es falso es importante para dejar ir esta dinámica de pensamientos negativos.

5. Refuerza tus amistades

Si la intensidad de los pensamientos negativos hacia una o más personas es superior a los sentimientos de apego que sentimos por otros, es fácil concentrarse solo en lo primero. Por eso, estar junto a amigos y seres queridos en general hace que tenga aún menos sentido aferrarse al rencor. Las personas que se sienten bien no tienen tiempo ni motivos para hacer de ese estado mental uno de los pilares de sus vidas diarias.

Articulo de: https://psicologiaymente.net/psicologia/como-dejar-de-sentir-rencor

lunes, 9 de abril de 2018

El poder de los pensamientos sobre tus conductas

El poder de los pensamientos sobre tus conductas Todo pensamiento provoca un sentimiento y una actitud que mueve nuestras conductas, su...